Si inviertes en acciones, siempre habrá posibilidades de pérdida en el mercado. A veces las pérdidas son inmediatas y evidentes, como cuando una acción comprada a un precio alto se desploma. En otros casos, las pérdidas son más sutiles y se producen por un largo período de tiempo.

Una de las principales diferencias entre los inversores con éxito y los que fracasan es la forma en que gestionan las pérdidas en las operaciones. Los primeros tratan las pérdidas como una oportunidad para aprender y mejorar su toma de decisiones. Reponerse de una gran pérdida en el mercado es un reto, pero es posible y el éxito nunca se alcanza dándose por vencido. Las pérdidas, especialmente las importantes, suelen ser una oportunidad para convertirse en un inversor mucho más hábil.

¿Cuáles son los tipos de pérdida?

Pérdidas de capital

Estas se dan al comprar una acción por un precio determinado y ver que empieza a bajar. Si se mantiene a la baja y decides venderla, esto se convierte en pérdida de capital porque el precio al que vendiste el activo fue inferior al de compra.

Pérdidas de oportunidad

Estas se dan cuando, por ejemplo, inviertes 10.000 dólares en una acción de gran crecimiento y un año después su valor es similar o igual al que invertiste inicialmente.

«Bueno, al menos no he perdido nada», puedes pensar. Es cierto, no perdiste nada, pero inmovilizaste 10.000 dólares de tu dinero durante un año y no recibiste nada a cambio. Probablemente habrías ganado algo de interés durante ese mismo año si hubieses guardado tu dinero en otra parte.

Pérdidas de beneficios

Este tipo de pérdida se produce cuando se observa una subida importante en una acción y luego retrocede, algo que puede ocurrir fácilmente con las acciones más volátiles. No son muchos los que aciertan a predecir el máximo o el mínimo de un mercado o de una acción concreta.

Pérdidas de papel

Hay momentos en los que puedes pensar: «si no vendo, no he perdido nada» o «la pérdida es sólo una pérdida de papel». Sin embargo, aunque sólo tengas una pérdida sobre el papel y no en tu bolsillo (todavía), lo ideal es que tomes medidas si tu inversión se ve afectada significativamente. No hacer nada puede resultar en pérdidas irreparables.

Aprende a sobrellevar una pérdida en el mercado de valores

  • Acepta la responsabilidad: Si has experimentado una pérdida en el mercado, asúmela. No la hagas a un lado ni te escondas de ella. Cuando asumes la responsabilidad, empiezas a controlar mejor tus operaciones y ese es exactamente el punto al que quieres llegar.
  • Ten un plan: Elabora un plan de acción detallado para futuras operaciones. Las etapas de tu plan deben incluir las cosas que harás de forma diferente (por ejemplo, establecer y respetar un stop) y también lo que dejarás de hacer (mantener una operación perdedora con la esperanza de que vuelva al punto de equilibrio).
  • Ajusta tu estrategia: ¿Puedes identificar los factores de esta operación que podrían utilizarse para invertir la posición comercial? Los buenos inversores tomarán la pérdida como un stop-out y esperarán la siguiente oportunidad. Los mejores operadores invertirán su operación (si las condiciones del mercado lo permiten) y recuperarán no sólo la pérdida inicial, sino que añadirán beneficios a su cuenta de resultados.

La mayoría de las inversiones que van en nuestra contra pueden detectarse con tiempo. ¿Puedes identificar acciones clave del mercado (como cambios en el impulso, niveles de volumen, actividad de los precios) y aprovecharlas? Esto te proporcionará un criterio claro sobre cuándo una operación es ventajosa y cuándo no funciona. Equipado con esas herramientas, es mucho menos probable que sufras grandes pérdidas en el futuro.

Las pérdidas en el mercado de valores pueden costarte bastante, pero se pueden sobrellevar.

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